Del deseo a la locura

¿Hasta donde estarías dispuesto a llegar por conseguir una prenda exclusiva? Esta es la pregunta que me he hecho esta mañana en la oficina, una vez tras otra. Intento asimilar la cordura humana que dicen que debemos tener. Esa cordura que se supone que se encuentra en nuestras mentes, sin embargo, una cordura que he llegado a considerar inexistente durante esta semana. Desde la polémica que se formó con la apertura de una firma low cost muy conocida en Madrid, no he vuelto a ser la misma. Si a este dilema le sumamos la locura producida ayer a la mañana, digamos que esa cordura de la que os hablaba al principio, comienza a desvanecerse poco a poco.

Me cuesta entender la adicción que sienten muchas personas por querer obtener ciertos objetos sin valor alguno. Objetos vacíos. Pero que para ellos entiendo que esos objetos están cargados de un gran valor, un valor intangible, aunque yo creo que más bien se trata de uno valor algo idealizado. Se trata de la apariencia, del: con esto soy diferente, con esto me creo original, importante, siento que destaco, que encajo en ese grupo de exclusividad, ese al que muy pocos pertenecen. Aún así, me cuesta entender porque la sociedad está dispuesta a perder su tiempo en hacer absurdas colas durante horas, incluso en un día entero como el de ayer, y solo por conseguir hacerse con una prenda que la industria considera exclusiva. Con lo fácil que resulta conseguir todas las prendas que deseas desde casa, sin necesidad de malgastar tu tiempo, dinero y paciencia. Bendita paciencia la de ellos, dispuestos a soportar el estrés que eso supone y todo por conseguir encajar dentro de un perfil social, todo por subir la foto del día con la firma del momento.

Sin duda alguna, Balmain ha revolucionado las calles de medio mundo con su colección cápsula en colaboración con H&M. Una verdadera revolución del sector de la moda que no sabemos muy bien donde catalogarlo. Si dentro del éxito, o más bien de la locura. Considero que cada uno es libre de elegir y actuar por su propio pie, siempre y cuando sepa separar esa delgada línea entre la pasión y la adicción. Una cosa es sentir y vivir la moda con amor por ciertas marcas, las cuales consideramos arte a la hora de vestir, y otra bien distinta es sentir la necesidad y el deseo constante por actuar de manera impulsiva ante situaciones como las vividas ayer. Sintamos la moda como nadie, pero vivámosla con control y sentido. Si no, eso que tanto nos gusta y deseamos, un día, dejará de causarnos esa aspiración infinita, dejará de interesarnos, perderá su esencia y al fin el acabo, la moda hay que disfrutarla, no agotarla.

Dejando a un lado este polémico episodio de ayer, nos centramos en un look cómodo y con estilo grunge, ya que es viernes y nos apetece salir a la calle y disfrutar de una buena cena con los amigos. Así que nos enfundamos la falda de cuero, la blusa y los botines ¡Qué tengáis un buen fin de semana!