Con la letra D: Doucet, Jacques

En TrendyAdvisor nos gustan los jueves. No solo porque hablamos de la víspera al fin de la jornada laboral, sino que además llega el momento más histórico de la semana. Comenzamos la mañana de hoy con relatos de moda. El pasado jueves le tocaba el turno a la letra C, en nuestro particular diccionario de la moda, hoy damos paso a la letra D, de Doucet (Jaques).

Este modisto parisino nacido en 1853 en la capital de la moda por excelencia, es nuestro protagonista en la entrada de hoy. Lo más curioso es, que seguro que la mayoría que habéis estudiado o indagado un poco sobre los orígenes de este sector, conoceréis sin duda alguna al famosísimo diseñador Poiret. Sin embargo, no hay que obviar que Doucet, fue el encargado de introducir a Poiret en este mundo, el cual seguió su camino de innovación y cambios en la alta costura francesa.

A veces, no sabemos cómo, pero la gente que más aporta cosas suele ser eclipsada generalmente por perfiles similares que han sabido aprovechar el momento perfecto y mejorar dichos cambios posteriormente. Pero por si acaso algunos de vosotros desconocéis a este artista del diseño, nsotros os contamos un poco sobre su visión, sus hazañas, pero sobre todo sus obras. Que más que creaciones, estamos frente a verdaderas obras de arte de la alta costura.

Jaques, destacó por usar el arte vanguardista como principal fuente de inspiración. Provino de una familia que dedicó su vida a la elaboración de lencería, inquieto y precursor, transformó el negocio de sus padres en una auténtica casa improvisada de alta costura. Consiguió cambiar la sociedad elegante de París por un estilo nuevo, pero siempre sofisticado y anticipándose a las vanguardias de aquella época.

Comentábamos anteriormente la relación que forjó este modisto con el joven diseñador de la época, Poiret. A Doucet le encantaba ayudar a diseñadores noveles del momento, y de ahí nació su unión. Aunque no duró demasiado, pues Poiret diseñó unos vestidos para la actriz norteamericana de la que se enamoró y fueron realizados por otra firma.

Si hablamos de sus diseños, destacamos su trato y delicadeza en cada una de sus piezas, su preocupación por los bordados y adornos, y su debilidad hacia los tonos pasteles. Creaba prendas para momentos y eventos de gran índole social. Al contrario de muchos otros artistas, su preocupación no era la moda en sí, sino que sentía cierta devoción por la ostentación. Por ese motivo el diseñar vestidos principalmente para las mujeres adineradas del momento le ayudó a labrarse un buen caché dentro del mundo elitista parisino.

Dejamos de un lado sus diseños, para centrarnos en su amor al arte. Fue un gran coleccionista, especialista en el vanguardismo como explicábamos y con gran afán por los artistas del siglo XVIII. Como dato curioso, Jaques, adquirió el polémico cuadro de Picasso, Las señoritas de Aviñón. El cual se encuentra en la actualidad en el museo MOMA de Nueva York. Finalmente toda su colección de arte se conserva en el museo de Artes Decorativas de la ciudad de París y sus libros sobre el traje del siglo XVIII, quedaron depositados, tras su muerte en 1932, en la Universidad de París.

¿Qué os ha parecido nuestro relato de hoy? Que paséis un feliz jueves.